El álbum está en auge, y es que vale más una imagen que mil palabras, porque se las lleva el viento, y a buen entendedor pocas le bastan. Sea como fuere, ahora está de moda el libro en el que las ilustraciones a toda página explican una breve historia acompañada del menor número de palabras posible.

Esta pequeña joya literaria (aunque tenga más arte que literatura) tiene su propia celebración, y es que desde el 2 de noviembre hasta el 11 de este mes, se llevarán a cabo multitud de eventos divulgativos en más de una veintena de ciudades como Madrid, Sevilla, Valencia o Barcelona. Esta iniciativa surgió el año pasado de la mano de 11 editoriales especializadas en este género, que lejos de caer en el olvido, está recobrando toda su fuerza (los envites de la era digital no han hecho mella en él), y cada vez son más los seguidores del libro álbum. De hecho, en esta nueva edición, ya son 22 editoriales las que tratan de convertirlo en un referente europeo, apostando por un evento simbiótico entre imagen y palabra.

La Semana Álbum tratará de enseñar a los niños este tipo de libros, fomentando su creatividad e imaginación. Carlota Miravell, Jan Barceló, Muriel Villanueva o Anna Aparicio son sólo algunos de los principales impulsores y creadores de este género, y estarán presentes en los talleres especializados llevados a cabo por las librerías, escuelas y bibliotecas participantes.

Cuentacuentos, actuaciones musicales, presentaciones de las últimas novedades… Más de 300 actividades cuyo escenario principal son las librerías especializadas en el álbum, entre las que destacan la creación de libros de pequeño formato con materiales cotidianos, el origami o encuentros con autores y firma de libros.

Este tipo de iniciativa pone de manifiesto el hecho de que se ha dejado de lado este género en las aulas de los colegios, porque no tienen largos textos que ayuden al aprendizaje de la materia, pero lejos de eso, debemos reconocerle al libro álbum la utilidad que tienen a la hora de impulsar la libertad expresiva de los niños. Los editores impulsores del evento así lo han expresado: “Tienen muchos niveles de lectura, están llenos de significados y significantes y son piezas literarias y artísticas que con 200 palabras pueden plantear temas de gran calado”.

Sin duda, su engañosa simplicidad es lo que le hace tan atractivo no sólo a los ojos de los niños, sino también para padres y educadores, quienes empiezan a ser conscientes de las posibilidades de un género capaz de fomentar la sensibilidad artística y literaria a los más pequeños de la casa.

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