El otro día hablábamos de los lectores que se resistían a cambiar el papel por el ebook, y de sus razones para hacerlo.

Hoy nos ocupamos del caso contrario: el de los lectores que apuestan por las ventajas del formato digital.

Como comenta Álex Barredo (@somospostpc ‏) en su artículo en La Vanguardia, esta lista de ventajas es cada vez más extensa. Especialmente en esta época del año, porque en el aspecto práctico son imbatibles.

Los nuevos lectores son resistentes al agua, y su peso se acerca cada vez más al de las ediciones de bolsillo (aunque nos permiten almacenar más libros de los que podemos leer en toda una vida). Su resolución actual, 300 puntos por pulgada, dará paso a los 600 en los próximos meses. Esto quiere decir que los lectores electrónicos tendrán una definición mucho mayor que los libros sacados de la imprenta tradicional.

Su autonomía, uno de los factores que puede echar para atrás al lector que no quiere depender de un cargador para leer, ha dejado de ser un problema: la batería de un libro electrónico se mide en semanas, y dependiendo de nuestro ritmo de lectura oscilará alrededor del mes de duración.

En definitiva, la opción del ebook es más atractiva en verano, cuando llevar varios libros con nosotros puede suponer quedarse sin espacio en la maleta. Además, más que apostar por una de las dos alternativas, podemos ajustar nuestra lectura a la situación, y así disfrutar de leer en papel y de las ventajas que aportan las nuevas tecnologías.

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