Cuentan que a la famosa escritora de novelas de misterio Agatha Christie se le ocurrían las mejores historias mientras hacía ganchillo, fregaba los platos o zurcía calcetines. Y es que además, según ella misma afirmaba, disfrutaba mucho de las labores domésticas. Pero antes de comenzar un libro tenía que llevar a cabo un curioso “ritual”: siempre empezaba dándose un baño en una bañera victoriana de amplia repisa de caoba, donde apoyaba lápices, cuadernos de notas, una taza de té y una hilera de corazones de manzana.

Esa era una condición indispensable cuando buscaba casa: que tuviera una gran bañera con repisa. Preguntada por la razón, explicaba: “Es que me gusta comer manzanas”.

 

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