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¿Qué leen los editores?

En los últimos días se oía mucho en la editorial hablar de novelas de misterio. Y eso que somos una editorial académica y científica, pero a veces los editores incluso leemos más allá de nuestro “ranchito”.

La que últimamente nos trae de cabeza en los pasillos y cafés es la pareja de investigadores compuesta por Harriet Vane y Lord Peter Wemsey, fruto de la creatividad de Dorothy L. Sayers.

Sayers, de biografía apasionante, buena amiga de C.S. Lewis y T.S. Eliot, tiene una de sus cumbres en Los secretos de Oxford (Gaudy night era su título original y en España la publicó hace unos años Lumen en una biblioteca dedicada por entero a la autora), una novela de campus, una novela de misterio, una novela de amor, una novela sobre la vida en comunidad, una novela sobre vivir la soltería… Innumerables dimensiones.

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Por si hay algún escéptico en la sala, aquí una prueba visual

Pero para que luego digan que leer este tipo de novelas es perder el tiempo, ayer nos encontramos en nuestra oficina con un misterio. El despacho de nuestra directora estaba cerrado por dentro y no había nadie. ¿Cómo habría sucedido? ¿Estábamos ante un caso de sabotaje? Enseguida nos acordamos de la intrépida Harriet en aquel college de Oxford y en esa escena en la que se enfrenta a una situación parecida. ¿Cómo podríamos abrir? Las soluciones llegaban desde las páginas de todas aquellas novelas de misterio que hemos leído: “¡rápido, un clip!”, dijeron unos, “echemos la puerta abajo”, gritaban otros, “¿quién tiene una tarjeta de crédito o una radiografía?”, preguntó una voz que parecía tener algo más de sentido común que áquel que opinaba que lo mejor era romper el cristal que hay junto a la puerta con el brazo amortiguado con un abrigo… incluso alguien un poco más prosaico y más de este siglo buscó un tutorial en Youtube…

El premio fue para el que con un plástico flexible logró abrir el pestillo y así poder comenzar a trabajar en nuestros libros un día más y con una razón más para hacerlo con una sonrisa.

 

 

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