Pablo Velasco Quintana
Editor de CEU Ediciones ElDebatedeHoy.es

Durante la última edición de la Feria del Libro de Madrid asistí al desarrollo de una anécdota deliciosa. Fue en la caseta del grupo Contexto, que agrupa a algunas editoriales muy interesantes, como Libros del Asteroide o Impedimenta. Estaba charlando con Enrique Redel, el editor de esta última, cuando una persona llegó con un papel cuidadosamente doblado. Era una receta para medicamentos. En ella, su médico de cabecera le había apuntado un título de esa editorial, Soy un gato, de Natsume Soseki. Todo un bello gesto que indica lo terapéutico de la lectura.

Qué buen prescriptor, por aquello de la autoridad que tienen los médicos. Y me hizo pensar qué características debe tener el que recomienda lecturas. Yo les confieso que estoy muy orgulloso de los libros que he recomendado, casi más de los que he leído, y por supuesto mucho más de las pocas páginas que haya podido escribir.

 

Un buen criterio entonces es la autoridad. Como en Aforismos extraídos, de Luis Rosales, que compré ese mismo día en la Isla de Siltolá. Extraídos eso sí por Enrique García-Máiquez, que se ha pateado la obra del poeta y ha subrayado los versos que podrían perfectamente pasar por aforismos. Lo que nos sirve para consignar otro modelo y otra forma del que recomienda: aquel al que conocemos a través de las páginas que escribe. En este volumen podemos ir, parafraseando a san Juan de la Cruz, a zaga de la huella del lápiz subrayador de García-Máiquez.

Un buen prescriptor será aquel de quien nos fiamos. Acudo de nuevo a mi propia experiencia y a lo que me llevó ese día a aquella caseta que comienza esta columna. Fui en busca de En lugar seguro, de Wallace Stegner, por indicación de un amigo del que me fío mucho. La autoridad de nuevo, como el médico, como el escritor. No recordaba el título, iba contando a mi mujer que «me dijo X que tenemos que leer una novela que es la historia de la amistad de dos matrimonios», y al momento, Luis Solano, editor de Libros del Asteroide, me estaba indicando el ejemplar (¡ay los editores qué importantes son! ¡para que luego nos vengan con el cuento de la autoedición!). Ahí caí en otro criterio aún más importante: la razón de la recomendación. Una razón que está más en el recomendado, porque parte de la escucha, el primer paso que da quien nos recomienda algo. Aquel que nos escucha bien, ese es un buen prescriptor. Vaya, un buen amigo. Lo dijo precioso en un verso (¿o es ya un aforismo?) Luis Rosales: «Quien nos escucha nos indulta, basta escuchar a un hombre para desenterrarlo».

Publicado en Alfa y Omega, 19 de Julio de 2018

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