Sin duda alguna el género que causa más complicaciones y dilemas para la traducción es la poesía. Los libros de instrucciones y técnicos suelen ser los más sencillos, y donde la fidelidad de las traducciones es mayor. La literatura científica aporta algunos matices que convierten la labor en mas ardua, y aún más con la literatura y el teatro.

Hasta llegar a la poesía. ¿Cómo llevar a otra lengua el “decir” del poeta? ¿Si lo primero que nos llega de la poesía no es su significación, sino la “musicalidad” de unas palabras, cómo traducirlas? ¿debe convertirse el traductor en otro poeta y por tanto perder fidelidad al texto traducido?

El poeta Julio Martínez Mesanza publicó hace dos años en su blog un interesante post al respecto. Os invitamos a leerlo. 

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