Doña Angelita, una maestra de El Ferrol, inventó un curioso artilugio con el objeto de hacer más ameno el aprendizaje de la lectura a sus alumnos y de paso aligerar el peso de las mochilas. El invento consistía en unos carretes, con una lámina irrompible e incluso incorporaba una luz para leerse en la oscuridad.

Se puede visitar en el Museo de Ciencia y Tecnología de La Coruña (Muncyt).

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