Tanto si eres periodista como si no, estás rodeado de medios, noticias, tweets… Si eres activo en redes sociales habrás comprobado tú mismo la cantidad de información que circula hoy en día. Y si te fijas un poco más, verás toda la cantidad de desinformación o como se dice ahora, fake news.

En Infoética, Gabriel Galdón López, habla del periodismo según diferentes miradas: la mirada artificial e inhumana, la mirada desinformativa, la manipuladora… Analiza y ejemplifica cada una de ellas para guiarnos por un “periodismo que busque la verdad, el bien y la libertad, la justicia y la paz (…)”.

Un fragmento que habla de la intención de neutralidad, uno de los temas en la mirada artificial:

“¿Por qué se sigue manteniendo la pretensión de neutralidad? Quizás la respuesta esté en la consideración de que la neutralidad no sólo es imposible, sino que también es beligerante. Dicho con otras palabras, la postura de la neutralidad es la menos neutral de las posturas. O lo que es lo mismo: la constitución esencial del Periodismo objetivista es la de ser una afirmación radical de la subjetividad que elimina, enmascarándola, la referencia a la realidad y, por tanto, la verdad.

Así, por ejemplo, ese imperativo de acudir a las fuentes para expresar puntos de vista, amén de la connivencia con determinadas fuentes, de su elección de acuerdo con los intereses mutuos, no es más que un dar carta blanca a la subjetividad enmascarada de objetividad. Lo expresó con crudeza Kerbrat-Orechioni (1980, 17) al escribir que «la mejor manera, para un periodista, de ser subjetivo sin parecerlo demasiado, es dejar hablar a la subjetividad de una determinada instancia, individual o colectiva».

Engaño que ya había denunciado también Tuchman (1983, 10) al referirse al uso de las comillas: Los periodistas consideran la cita de opiniones de otras personas como una forma de aportar pruebas de apoyo. Al introducir la opinión de alguna otra persona, creen que se están apartando a sí mismos de participar en la información, y que están dejando hablar a los «hechos» (…). Añadiendo más nombres y citas, el periodista puede suprimir sus opiniones de la información, consiguiendo que otros digan lo que él mismo piensa»”.

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