La doctora Sestelo nos propone este pensamiento de San Isidoro para reflexionar en Humaniso y Música.

“Así, sin música, ninguna disciplina puede ser perfecta. Pues el mismo Universo está inmerso en una cierta armonía de sonidos y los mismos ciclos se conmueven ante las modulaciones de la armonía. La música mueve los sentimientos y cambia las emociones. En la guerra, el sonido de la trompeta enardece a los combatientes y cuanto más intenso es su sonido, más ardoroso es su espíritu. Del mismo modo, la canción da ánimo a los remeros y alivia los sinsabores del trabajo cotidiano. La música endereza los espíritus perturbados, como se lee en David, quien libró a Saúl de los malos deseos a través de la música”. (SAN ISIDORO, Las Etimologías, III, siglo VII.).

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