Crónicas de un viaje a La Habana

Autores: Gil Casares, Miguel

15,00 

DESCRIPCIÓN

Introducción y notas: José Manuel Varela Olea

Prólogo: José Dopico Quirós

¿No cumplen los libros de viajes el cometido propio de la literatura? Si leer consiste, como se dice a menudo, en viajar de otra manera, el cronista que explora el mundo y lo captura en una red de palabras, el aventurero que transita caminos ignotos y trenza oraciones imposibles es escritor con todas las de la ley. ¿Acaso no propician sus descripciones y sus metáforas una travesía interior? El autor del libro de viajes tiene el singular privilegio de desplazar a quien permanece. Miguel Gil Casares, médico con inquietudes humanísticas, viajó a Cuba y lo contó. Su testimonio es importante porque, en aquel entonces, 1928, todo resultaba allí muy distinto, acaso mejor. El comunismo se antojaba apenas una ensoñación oriental; la lucha armada era el delirio de un puñado de fanáticos aún imberbes. ¿Qué aspecto tenía aquella Cuba que encandiló a Gil Casares? ¿Qué es lo que se sacrificó en el altar de la distopía? Nuestro autor, fallecido en 1931, nos descubre, sin pretenderlo, el precio exacto de la revolución.
Autores Gil Casares, Miguel
ISBN 979-13-87860-42-4
Número de páginas 112
Año de publicación 2026
Colección Historia y Pensamiento

Gil Casares, Miguel

Santiago de Compostela, 1871-1931, fue un médico de vanguardia en la España de principios del siglo XX. Formado en Santiago de Compostela y Madrid, en 1901 obtuvo la cátedra de Patología y Clínica Médicas en la Universidad de Santiago, donde enseñó hasta su muerte. Como científico destacó en tisiología y cardiología, llegando a idear en 1918 un ingenioso aparato cardiológico llamado «palógrafo». Tradujo importantes tratados médicos del alemán y publicó decenas de artículos y libros sobre tuberculosis pulmonar, neumotórax y enfermedades del corazón, entre otros. Su compromiso social lo llevó también a la política: fue senador por la Universidad de Santiago en la última legislatura de la Restauración (1921-1923), donde defendió causas como la atención médica al emigrante gallego. En 1928 representó a España en la Conferencia Internacional de Emigración en La Habana, plasmando luego sus Crónicas de un viaje a La Habana. Estas memorias de viaje revelan a un médico viajero y humanista, preocupado por los problemas de su época. En su honor se nombró en 1961 el Hospital Gil Casares de Santiago, testimonio de su legado como científico y servidor público.

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